domingo, 22 de septiembre de 2013

Queridas PLM

Duele mucho cuando te despides de tus amigas. Ver como ellas se van, cambian de aires, conocen a más gente... y sin embargo tú sigues aquí, estancada en un pueblo perdido. En esos momentos no te apetece hacer nada, solo dormir para que todo pase rápido, pero resulta imposible dormir durante un año entero. Así que te paras a pensar y empiezas a llorar porque no sabes si cuando las vuelvas a ver va a ser todo lo mismo, si van a preferir quedarse allí en vez de venir a pasar un fin de semana contigo o simplemente se olvidarán de ti. Me resulta duro estar escondiéndome por casa para llorar a la mínima de cambio y que mi madre me pregunte que qué me pasa por que tengo mala cara o que si me he peleado con mis amigas, cuando es todo lo contrario. Ahora mismo tengo miedo, no quiero perder a este grupo de amigas tan fantástico que tengo. Porque aunque seamos tan diferentes nos entendemos bien y no quiero perder ninguno de los momentos que hemos pasado, porque después de un tiempo puede que me arrepienta de no haber pasado más tiempo con ellas y eso es lo que menos quiero. Ojala ahora mismo tuviera a alguien a quien abrazar, poder llorar a gusto y no sentirme tan sola, pero en cambio me acurruco en la cama y siento como todo se me empieza a ir de las manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario